Pocos autores han tenido una influencia tan duradera en los servicios profesionales de consultoría como Robert Blake y Jane Mouton. La organización matricial ha estado presente en el mundo del cambio y desarrollo organizacional durante los últimos
40 años, y los estilos de liderazgo son una variable constante desde hace
más de 70 años en la literatura de comportamiento organizacional.
Hemos juntado a estos dos consultores, líderes en la cúspide de una empresa consultora especializada en servicios
profesionales dentro de las ciencias del comportamiento aplicadas al sector
industrial. Blake & Mouton han ganado una fuerte fama como resultado de su matriz gerencial, que está en línea con la
concepción de una organización matricial.
Como hemos visto a través de la revisión de distintos enfoques disímiles
de tanto académicos como practitioners y consultores de empresa, la llegada de la organización matricial responde en gran medida a la
falta de adecuación – por decir lo menos – de los arreglos organizacionales
prevalecientes hasta ese instante del siglo pasado.
Tanto la administración científica, como los principios de la administración, el movimiento de relaciones humanas y la organización
burocrática no permitían solucionar los principales dilemas que confrontaban
las organizaciones ante una vez cada más cambiante
situación en el contexto. Teniendo en cuenta su formación como psicólogos,
Robert Blake y Jane Mouton focalizaron su atención en el management de la empresa y en particular respecto de las competencias que ellos necesitaban para alcanzar eficiencia organizacional.
J. M. Dutton en "Review of R. R. Blake and J. S. Mouton",
"Corporate excellence through grid organization development: a systems
approach" (Administrative Science Quarterly, volume 14 – 1969) sugiere que
la metodología de desarrollo organizacional de Blake
& Mouton cuenta con tres pilares fundamentales, en materia de premisas:
a. Tanto las personas como las empresas tienen una tendencia a reducir la
existencia de disonancia entre su propia imagen y la realidad. Este proceso es vital para iniciar el cambio en la
empresa y tiende a incrementar la auto-conciencia de la organización.
b. Siguiendo las conclusiones de James March & Herbert Simon
("Organizations"; Wiley & Sons – 1958) las organizaciones no
maximizan sino que simplemente satisfacen. Por lo tanto en la medida que las
personas están dentro de lo que sería una "zona de comodidad" (Eric
Gaynor Butterfield; Congreso de Desarrollo Organizacional – Argentina, 1997)
las empresas satisfacen y son vulnerables respecto de sus contendores como así
también del nuevo contexto que es aceleradamente cambiante. La satisfacción con
la situación "actual" y dentro de la "Ilusión de que le va
bien", no le hace ver los grandes peligros a que la propia organización
está expuesta. Y cuando lo observa, la organización ya no tiene muchas veces la
posibilidad de sobrellevar el problema.
c. Coincide con Gouldner, Selznick y Victor Thompson en el sentido de
que muchas de las acciones de los miembros organizacionales dentro
de las empresas son de tipo disfuncional en cuanto a los resultados de la
organización, y el "cultural drag" es la consecuencia de ésta
situación. La empresa tiende a operar de manera burocrática y rígida y también
paga las consecuencias de ello.
Todo esto hace necesario que el cambio y desarrollo organizacional se
realice de una manera planeada para lo cual sugiere una metodología puntual.
Propone trabajar lo que han denominado el "excellence gap"; el nivel
de excelencia que se debería alcanzar (como resultado de la intervención de
desarrollo organizacional).
El excellence gap debe tener en cuenta la necesidad de alcanzar
utilidades como resultado de la comercialización de los productos y servicios; el hecho de que estas
utilidades se alcanzan como resultado de las acciones de las personas
(independientemente del grado de formalización de la empresa los miembros
organizacionales toman decisiones y adoptan acciones relacionadas con las normas, instrucciones políticasque pueden verse modificados por lo que traen las
personas como es el caso de sus propias creencias, expectativas, lealtades y
preferencias); y además la empresa forma parte del contexto en la cual se
desenvuelve lo que da lugar a la paradoja de "resistencia al cambio – impulso nuevo".
Los autores consideran que dentro de la metodología es necesario prestar
especial atención a seis funciones que consideran ser las más importantes: recursos humanos, administración financiera, producción, marketing, investigación y desarrollo, y finalmente la empresa
en su conjunto. Dos orientaciones son de vital importancia, la externa o la
interna y cada una de ellas puede dar origen tanto a esfuerzos agresivos como
esfuerzos defensivos. (Eric Gaynor Butterfield en el "Taller de Marketing
– Warketing" desarrollado en Ecuador año 2005) sugiere la existencia de
cuatro posiciones como resultado de una intervención con punto de entrada en
Marketing: el "internal challenger", "internal defender",
external defender" y "external challenger" (ver al final las
descripciones de éstas cuatro diferentes posiciones).
Es importante destacar algunos aportes muy significativos dentro de las
ciencias del comportamiento que se tenían en aquél entonces. La labor gerencial
"efectiva" se orientaba hacia el concepto de líder, siendo éste mucho más que el gerente. Por muchos años distintos científicos de las ciencias
del comportamiento y su aplicación en el mundo empresario se devanaron los sesos tratando de
averiguar qué era lo que caracterizaba principalmente al líder más efectivo,
existiendo dos corrientes principales:
a. aquella que se
acercaba a la concepción relacionada con la administración científica, y
b. aquella que se
aproximaba a la escuela de pensamiento conocida como "Relaciones
Humanas"
Una y otra vez los investigadores y académicos encontraban evidencias tanto a favor de solo una de estas dos
corrientes principales, con lo cual seguían fortaleciendo a solamente una de
estas dos opciones. Una Universidad estatal (Ohio State University), como
consecuencia de análisis profundos dentro de las investigaciones realizadas que derivaban a alguna de
estas dos opciones, juntamente con otros estudios propios, concluye que el
líder eficiente es aquél que integra eficazmente dos orientaciones: hacia el trabajo y hacia las personas. Esta capacidad de
operar bidimensionalmente es la que distingue al líder realmente eficiente. Y
esto fue tenido en cuenta por personas del calibre de Blake & Mouton.
Por su parte, Blake y Mouton partían del supuesto que la labor gerencial
iba mucho más allá de las rutinas diarias implícitas en el rol que le es
asignado e incluye otras importantes facetas:
·
el gerente puede desarrollar habilidades interpersonales
·
el gerente puede potenciarse a través de la interacción con otros
·
el gerente puede aprender como consecuencia de relacionarse con otros
·
el gerente puede promover el alcance de mayores y mejores objetivos
·
el gerente puede estimular en el personal la creatividad y esfuerzos hacia la innovación
·
el gerente puede generar en el personal energías adicionales promoviendo
la experimentación
·
el gerente puede enseñar sus propias competencias
Fascinados por la idea original donde existen dos opciones principales
para gerenciar a lo que le han sumado las facetas arriba descriptas, más las
conclusiones arribadas por la Universidad de Ohio, a lo que suman sus ricas
experiencias como resultado de sus diversas intervenciones de consultoría
Robert Blake y Jane Mouton desarrollan una "matriz gerencial" que
está compuesta por dos variables principales:
1. interés-orientación
("concern") por la producción
2. interés-orientación
("concern") por las personas
El interés por la producción no significa que se
presta únicamente atención a lo que sucede dentro del área de producción fabril
y que el mismo fuera fácilmente cuantificable. Incluye otros factores como por
ejemplo el número de nuevos potenciales proveedores, la calidad del servicio, ideas y sugerencias respecto de mejoras, el monto
total de ventas, entre otros.
El interés por las personas incluye la consideración prestada a otros,
el grado de involucramiento del personal, el respeto de las necesidades individuales del
personal, entre otros.
Ahora bien, consideremos que sobre el eje de las "x" tengamos
el interés por la producción, marcando distintos grados que van del 1 al 9,
donde uno muestra muy poco interés por la producción y 9
significa el más alto grado de interés por la producción. En el eje de las
"y" representamos el interés por las personas, marcando sobre este
mismo eje distintos grados que van del 1 al 9, donde 1 muestra muy poco interés
por las personas y 9 significa el más alto grado de interés posible por las
personas.
Siguiendo a Blake & Mouton los gerentes en su trabajo diario adoptan distintos tipos de
comportamiento cayendo cada uno de ellos en algún lugar dentro de esta matriz
gerencial. Pero a efectos de ilustración se simplifica el análisis tomando en
cuenta 5 ubicaciones posibles que reflejan distintos estilos gerenciales.
El estilo gerencial 9-1 representa una fuerte preocupación por la
producción y muy poca preocupación por las personas. Pone foco prioritariamente
en la producción y prescribe exactamente lo que los subordinados deben hacer.
Este estilo gerencial tiene muy en cuenta la dirección y control sobre las acciones de los subordinados,
con producciones mínimas que deben ser alcanzadas tras controles permanentes.
Se precisa tan exactamente lo que otros deben hacer, que, cuando existe algún
problema o disfunción o error la conclusión principal es que la culpa del error
le corresponde al subordinado. Cualquier tipo de desacuerdo del subordinado con
lo que debe hacer, en qué tiempo y bajo que estándares, es considerado
prácticamente una subordinación. Este estilo gerencial se caracteriza por
operar bajo un juego de suma 0 donde lo que uno gana el otro
lo pierde.
Los "méritos" que puedan darse por los resultados alcanzados
bajo este estilo gerencial son adjudicados al gerente y, consiguientemente,
gran parte de los esfuerzos de los subordinados están dirigidos hacia derrotar
el sistema (para los subordinados los estándares
establecidos solo pueden alcanzarse en el corto plazo o bajo situaciones límites).
La creatividad está mas bien orientada a lastimar los resultados y
demostrar el fracaso de metas establecidas que no eran alcanzables. Todo tipo
de desacuerdos y conflictos se reprimen, colocan debajo de la
alfombra, o se patean para delante... hasta que el dique reviente. Es muy común
encontrar el comportamiento de tipo alienante en los subordinados que se
manifiesta en la apatía e indiferencia (ver también "Complex
Organizations" de Amitai Etzioni). Robert Blake y Jane Mouton sugieren que
una organización dentro de una sociedad industrial altamente competitiva puede
ver prevalecer este particular estilo de liderazgo sugiriendo que esto es
posible en los Estados Unidos de Norteamérica debido a que alguna
inapropiada educación orientada hacia habilidades muy limitadas puede fortalecer y robustecer
este estilo gerencial.
Un estilo gerencial sumamente diferente al 9 – 1 (interés por el
trabajo) es el estilo 1 – 9, que hace énfasis en las personas con muy poca
preocupación por los resultados de la producción. Blake & Mouton denominan
a este estilo "gerenciamiento country club". Este estilo de
gerenciamiento es el opuesto al anterior sugiriendo que por más "que le
pongas medias de seda al chancho va a seguir siendo chancho".
Los subordinados – bajo este esquema – hacen lo mejor que pueden y hay
que comprenderlos. Los errores son puestos debajo de la alfombra y el personal
siempre tiene una nueva tarjeta amarilla a través de su secuencia de errores,
sin llegar a la tarjeta roja. El principio de "juntos pero no
revueltos" no tiene vigencia dentro de este estilo gerencial, ya que se
opera bajo "juntos y revueltos"; todos los problemas de índole personal deben ser tenidos en
cuenta por la empresa.
La organización no aprende de los errores pues los errores no salen a la
superficie... y si salieran no se estudiarían para tomar medidas correctivas
(son parte de la naturaleza humana que debemos comprender y
aceptar). Este estilo gerencial se caracteriza por ser muy bueno en encontrar
(y hablar de) explicaciones, pues, como los objetivos no se alcanzan se tiene que encontrar
algún motivo. Todas las personas pueden andar a ritmos, velocidades y tiempos
distintos y la organización tiene que aceptarlos; por lo general los "high
achievers" de Mc Clelland no tienen sitio en organizaciones que operan
principalmente bajo este estilo gerencial. Los organismos públicos y del estado
nacional, provincial o municipal como así también las grandes corporaciones
oligopólicas (que hacen lobby fuerte con los gobernantes de turno) y
además las empresas que operan bajo "costo+un plus" operan muchas veces dentro de alguna escala cercana al estilo de
"gerenciamiento country club".
El estilo gerencial 1 –1 no es fácil de encontrar en las organizaciones
pero sí puede presentarse dentro de una empresa como resultado de la
interacción entre un superior y un subordinado.
Este estilo prácticamente presta ninguna preocupación por la producción
y tampoco por las personas. Las organizaciones que no son muy prolijas en
cuanto a la relación ingresos y egresos de personal, pueden
encontrarse con personas que realizan trabajos de tipo rutinario por mucho
tiempo, que han perdido oportunidades de ser promocionados, que hacen tareas
por debajo de lo que están realmente capacitados y entrenados pueden albergar
este estilo de gerenciamiento entre sus gerentes y supervisores.
Los superiores dejan a los subordinados en libertad de actuar y además al mismo tiempo no
aceptan responsabilidad ni respondabilidad por sus acciones y
las de su personal. Chris Argyris sugiere que este estilo gerencial puede
encontrarse dentro de una gran gama de empresas.
Un estilo gerencial que es usado con frecuencia es el que Blake y Mouton
denominan como estilo pendular, del tipo 5 – 5. Bajo este estilo los superiores
adoptan la actitud de conseguir resultados, pero sin mucho
esfuerzo. Según los autores este estilo es típico del "hombre organizacional" de Ehyte. Se
caracteriza por mantenerse dentro de un "feliz término medio"
operando con un estilo negociador y donde la entidad tiene una fuerte presencia política (ver a Michel Crozier, cuando hace
referencia a los "juegos de poder"). Aprietan las clavijas para alcanzar un mayor
nivel de productividad que perciben como que está presente en
el corto plazo, y en la medida que el personal empieza a sentir el rigor, el
superior comienza a aflojar.
Lo que sucede con este estilo gerencial "en el medio de la
nada" es que muy rápidamente los subordinados le toman el tiempo al
gerente y aprenden a hacer uso ellos mismos de "un proceso de negociación" que no tiene fin dentro de la organización
política. Este estilo de gerenciamiento busca un standard medio entre "la
zanahoria y el garrote". La organización bajo este estilo de
gerenciamiento comienza a adaptarse al mismo consiguiendo solamente objetivos
"medianos" que pueden no ser suficientes para sostener su existencia.
Finalmente tenemos el estilo gerencial 9 – 9 que Blake & Mouton
denominan "gerenciamiento a través de equipos", donde se trata de
integrar eficazmente a las personas con la producción. Aquí los superiores
muestran alta preocupación e interés por la producción, e igualmente un fuerte
interés por las personas.
Los problemas aquí son discutidos profunda y de manera abierta entre las
partes, con el propósito de alcanzar una mutua comprensión y lograr un amplio
nivel de compromiso e involucramiento respecto de las conclusiones arribadas.
Aquí el grupo desarrolla un interés común por el
resultado del esfuerzo siendo de esta manera el 9.9. una teoría sinérgica (las personas están en el
mismo bote). Nosotros podemos decir que esto es lo que realmente justifica la
misma existencia del gerente ya que si no tuviera que integrar a las personas
con las tareas y a estos con la siguiente unidad de análisis, no tendría
sentido contar con gerentes dentro de una organización. Cuando un gerente nos
dice a The Organization Development Institute International, Latinamerica que
está teniendo problemas en integrar a sus recursos personales con los objetivos
a alcanzar en la producción, nosotros le decimos que es un gerente afortunado
ya que si no tuviera ni viviera ese problema no tendría él un trabajo, y se
podría prescindir de él sin que la empresa tenga consecuencias negativas.
A diferencia del enfoque 5 – 5 bajo el 9 – 9 se busca conseguir y
adoptar las mejores decisiones y soluciones al nivel de producción más alto posible
manteniendo la salud de los participantes organizacionales. El personal que conoce lo que
está a riesgo, es apoyado y recompensado apropiadamente, puede operar
con un mínimo de dirección y control ya que ha fijado con anterioridad con su
superior los objetivos a alcanzar que han de ser realistas y posibles. Bajo
este enfoque el conflicto es funcional, es decir, ayuda al
cambio, eficacia y desarrollo organizacional. Más bien
el conflicto es la piedra fundamental sobre la cual se sustentan las mejoras
dentro de la empresa, pues gatilla a la creatividad y también a la innovación.
Una característica de las conclusiones de Robert Blake y Jane Mouton es
que los enfoques situacionales de liderazgo y de toma de decisiones, no ayudan
a la eficiencia corporativa. Para ello muestran que tanto bajo las
circunstancias 9-1 o 1-9 – que supuestamente son aplicables bajo ciertas
situaciones particulares dentro de la concepción de autores importantes como
Fiedler y Vroom, se han de presentar muy prontamente perjuicios
organizacionales que lastiman la salud y carrera del superior o también el
desarrollo de sus propios subordinados. Y estas consecuencias disfuncionales no
deben dejarse pasar ya que han de tener un impacto muy fuerte dañando la cultura y hábitos organizacionales. Por lo
tanto, para Blake & Mouton una vez que se ha identificado un estilo de
liderazgo gerencial 9 – 1 o el de 1 – 9, uno debe trabajar con estas personas
para ayudarles a desplazar al estilo 9 – 9 en lugar de aceptar que dichos
extremos eran funcionales "debido a una situación particular".
Ambos autores han destacado que necesidad de una serie de condiciones
que, en la medida en que sean cumplidas o no, han de aumentar – o no - la probabilidad de alcanzar el éxito como consecuencia de la intervención de
consultoría. Y destaca cuatro de ellas como las más relevantes:
1. En primer lugar hay que tener en cuenta que la unidad de análisis a
cambiar es la empresa en su conjunto, para lo cual se debe involucrar a todos
los miembros organizacionales.
2. Es necesario que aquellos que están en la cúspide de la organización,
es decir sus más altos directivos, sean quienes realmente lideren el cambio e
incluso sean también sponsors del mismo. La actitud positiva debe ser
transmitida desde arriba hacia abajo.
3. Es necesario que exista un compromiso de tipo personal en especial de
todos aquellos que son responsables de los resultados que ha de alcanzar la
organización. Esto requiere un alto nivel de involucramiento de un número
importante de participantes organizacionales que sepan operar y funcionar de
manera autonónoma.
4. Implementar formas de pensamientos y creencias que permitan lograr un modelo empresarial de excelencia. Gran parte
de las acciones de las personas está sustentada en su propio sistema de
creencias, de modo que la tradicional relación causal entre estímulo y
resultados debe además considerar a la variable interviniente
"creencias" que actúa como fuerza moderadora.
Adalberto Chiavenato ("Introducción a la Teoría General de la Administración"; McGraw Hill – 1995) destaca dos
condiciones adicionales que están implícitas en el modelo de Blake &
Mouton: Ellas son:
"a) "Para cambiar una empresa es necesario ver, comprender y
conseguir el compromiso de las personas para mejorar las actividades que no son
lo que deberían ser". Nada de lo que existe actualmente en la empresa debe
ser considerado la última palabra o la mejor manera o lla manera más eficiente;
"b) "Para cambiar una empresa, es necesario que quienes la
lideran y administran estudien la situación específica y operacional (como son
las actividades identificables de markerting, producción, investigación y
desarrollo, finanzas y personal), así como también lo
relativo a la dirección de la empresa y a la revisión de los resultados
alcanzados por esta última".
Robert Blake y Jane Mouton como consecuencia de su larga trayectoria en
intervenciones de cambio y desarrollo organizacional sugieren que para lograr
el máximo de resultados se debe cambiar toda la cultura organizacional para lo
cual han desarrollado una serie de etapas, en total 6. Cada una de las seis
etapas del programa de Blake & Mouton da cobertura a
distintos aspectos, siendo ellos:
1. Se caracteriza por el
desarrollo de seminarios de laboratorio (T-group) que involucra a la inmensa
mayoría de los participantes organizacionales, comenzando por la alta dirección
y tiene por objetivo analizar el clima y la cultura organizacional. Las distintas funciones importantes de
la empresa son evaluadas por el equipo teniendo en cuenta las siguientes tres
opciones: excelente desempeño; un regular desempeño; y un desempeño no-aceptable.
2. Análisis de la matriz
gerencial para que la gerencia comprenda y se familiarice con el
comportamiento organizacional.
Tiene que ver con el
desarrollo de equipos de trabajo en todos los grupos y unidades de la empresa, comenzando
por la alta dirección de la misma. Tiene como propósito fundamental analizar la dinámica de cómo se comporta la empresa.
Todos los miembros de
cada equipo realiza una apreciación y evaluación de la calidad y la naturaleza tanto de
la acción del equipo e individual teniendo en
cuenta cada uno de los cinco estilos gerenciales (1.1., 9.1., 1.9, 9.9, 5.5.).
Se busca que cada miembro aprenda y conozca como otros lo ven. Se tiene en
cuenta el fortalecimiento individual de cada uno y se establecen objetivos para
el desempeño del equipo y de los participantes organizacionales, haciendo ver
de manera asertiva, las prácticas culturas inaceptables del equipo como así
también las acciones individuales no-aceptables.
3. Se analiza el
funcionamiento real de grupos o equipos de trabajo bajo la óptica de métodos de resolución de problemas.
Se buscan alcanzar
los siguientes resultados como consecuencia de poder culminar exitosamente esta
etapa:
a. los superiores han
de llegar a comprender los distintos estilos de comportamiento y como ellos
influyen sobre la movilización de las energías en las personas;
b. Los distintos
miembros organizacionales han de tener la oportunidad de estudiar, analizar,
evaluar y mejorar la calidad de sus comportamientos como superiores en
situaciones de trabajo puntuales;
c. los equipos que
requieren de sinergia para alcanzar máximos resultados
tuvieron la opción de poder acceder a un aumento en la calidad de su propio
trabajo en equipo;
d. se tienen en
cuenta todas aquellas situaciones donde en las relaciones entre distintos
grupos es necesaria la cooperación y coordinación para alcanzar alta performance, y los
que participaron en estas actividades tuvieron la oportunidad de practicar como
llevarlo a cabo.
4. Partiendo de la fase
anterior se amplía el alcance trabajando la relación entre distintos grupos
poniendo foco especialmente en aquellas unidades cuyo éxito depende en gran
medida de habilidades colaborativas.
Durante esta etapa se
les provee a los participantes con los conceptos y prácticas de lógica empresarial que permita acceder a la
empresa a un modelo de cambio de desarrollo sistemático (planeado) que se
diferencia de otros modelos como el modelo de cambio evolutivo o el
modelo de cambio revolucionario.
En alguna medida se
estudia la historia de la lógica (anterior) de la empresa para aprender como la organización
aprendió a dirigir su rumbo evitando obstáculos y apreciando oportunidades a
medida que pasaba el tiempo. Con esto los participantes aprenden como la lógica
empresarial "anterior" evidencia una serie de disfunciones y
distorsiones, como así también omisiones y perturbaciones que la han alejado de
la excelencia empresarial. A partir de allí están entonces los superiores en
desarrollar un modelo estratégico ideal, algo que muchos consultores más tarde
llegaron a denominar bajo el nombre de "escenario preferido".
5. Se establecen
objetivos organizacionales para toda la organización bajo performance óptimas
pero alcanzables
Teniendo en cuenta lo
aprendido del pasado en cuanto al escenario actual ahora se comienza a trabajar
hacia el escenario preferido, y de una manera planificada. Se elige un equipo
para cada centro o unidad de negocios / lucro, quien debe reportar al
directivo más alto de la organización. Los distintos equipos se organizan y
trabajan desarrollando un plan operativo donde su centro de negocios /
utilidades es independiente del resto.
6. Se implementan los
cambios
7. Se miden los cambios
introducidos a la luz de los resultados alcanzados y se sugieren
medidas correctivas.
Aquí se hace uso de la crítica sistémica como una manera efectiva de
medir los cambios y los progresos alcanzados. Se busca identificar los
obstáculos que dificultan los resultados deseados y fortalecer la
identificación de oportunidades. Los miembros organizacionales deben distinguir
las diferencias entre la historia y el desarrollo hacia el futuro, entre lo que
hacían antes y lo que hacen ahora de diferente. Se da por hecho que han de
surgir nuevos desafíos y se estimula a los participantes a tenerlos en cuenta,
de modo de no archivar inequívocamente todas las mejoras introducidas.
Robert Blake & Jane Mouton han mostrado una vasta evidencia empírica
donde las organizaciones han sido más efectivas y al mismo tiempo el grupo
gerencial ha tenido una exitosa carrera laboral como resultado de la implementación de
su modelo de organización matricial. Es posible que los cambios en el contexto
de las empresas que se han suscitado muy fuertemente y en especial en los
últimos años del siglo pasado, con el advenimiento de la organización virtual
requiera realizar algunas adaptaciones ha este modelo que ha sido tan exitoso
tanto a nivel individual como organizacional (Eric Gaynor – Congreso de
Desarrollo Organizacional, Buenos Aires, Argentina, 1997).
Robert Blake y Jane Mouton sugieren la existencia de tres clases de estrategias a seguir, en relación con el cambio y
desarrollo organizacional. La primera de ellas recibe el nombre de Cambio
evolutivo que se caracteriza por el hecho de que se produce un cambio de una
acción hacia otra que la reemplaza, pero el cambio no es realmente
significativo y por lo general no altera el statu quo vigente. Los cambios de
este tipo son más bien lentos y por lo general cuando son introducidos en el
mejor de los casos se llega a restaurar un modo operativo anterior, pero no se
llega a superarlo.
En cambio el tipo de cambio revolucionario (segunda modalidad según
los autores) implica cambios en las acciones que modifica y altera el statu quo
actual y se caracteriza por ser abrupto, rápido y hasta violento, alterando las
expectativas y previsiones de los miembros organizacionales y dando lugar a una
serie de nuevas y distintivas expectativas.
El tercer modo de cambio es denominado "desarrollo
sistemático" que se caracteriza por distinguirse de los otros dos modelos
puesto que la dirección de la empresa se dedica a planear y diseñar un modelo
explícito que es distinto del actual, donde aquellos cuyas acciones se van a
ver modificadas participan en los procesos de cambio.
Esta consideración hacia las ideas, pensamientos, creencias y
sentimientos de otros ha de permitir contar con un abanico más rico de opciones
en cuanto a los cambios y también ha de facilitar la propia implementación de
los cambios al reducir las naturales resistencias existentes.
El modelo de cambio y desarrollo organizacional de Robert Blake y Jane
Mouton tiene fortalezas muy sólidas. Es potenciado por su fuerte estructura en cuanto a integrar eficazmente las
distintas unidades de análisis: el individuo, el grupo (junto con las relaciones inter-grupales)
y la organización.
Muchas grandes corporaciones se han visto beneficiadas con este modelo
de desarrollo organizacional y quizás una única salvedad, teniendo en cuenta la
alta competitividad que caracteriza al mundo de los
negocios de hoy en día, tenga que ver con que implica un esfuerzo importante
tanto en términos de tiempo como recursos. Posiblemente el desafío de los
consultores y practitioners en el futuro tenga mucho que ver con como pueden
modificarlo ante el nuevo escenario de globalización.
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